31 juillet 2026
Lo que este libro llama una lengua
La lista de capítulos contiene una lengua muerta, una inventada, unos criollos y una lengua sin escritura. No es eclecticismo: es la tesis.
Me han señalado que mi lista no era homogénea. Es exacto, y es deliberado. Un libro que solo hubiera tomado lenguas nacionales vivas habría producido una vuelta al mundo: diez veces el mismo capítulo con alfabetos distintos.
Los casos límite hacen todo el trabajo. El latín pregunta qué es de una lengua cuando ya nadie la recibe en herencia. Los criollos muestran una lengua naciendo, ante nuestros ojos, en una o dos generaciones. El esperanto prueba la tesis al revés: si las lenguas modelan el pensamiento, ¿qué modela una construida para no favorecer a nadie? El coreano, aislado y sin primos, retira la comparación, que es mi único método. Y la lengua de signos retira la página.
Cada uno de esos casos rompe una de las evidencias sobre las que descansan los otros nueve capítulos. Al romperlas se ve sobre qué descansaban.